Comparativa de los tipos de filtros de agua

Comparativa de los tipos de filtros de agua

¿Qué filtro es el mejor para mi agua potable?

Cualquier cosa es mejor que acarrear agua a casa desde el supermercado en botellas de plástico. Además del coste y el esfuerzo (ya de por sí irrealizable sin coche), la calidad incluso de marcas conocidas decepciona una y otra vez en los tests comparativos. ¿El agua filtrada del grifo es una opción? Creemos que sí, ¡absolutamente! Se evitan muchos residuos de plástico innecesarios. No hay que cargar con ella. Según los estudios, beber agua del grifo es, con diferencia, la bebida más respetuosa con el medio ambiente. Ahorrará dinero y reducirá considerablemente su huella de CO2. A modo de comparación: el agua mineral sin gas en botellas desechables provoca entre 90 y 1.000 veces más contaminación ambiental que el consumo de agua del grifo.

Sin duda, el agua del grifo contiene muchas sustancias indeseables. Por eso hay que limpiarla con un filtro de agua potable adecuado. La única cuestión es ¿qué sistema de filtrado utilizar?

La mayoría de la gente entiende por filtro de agua un filtro convencional de jarra de mesa como los de Brita. Los cartuchos filtrantes suelen contener granulado suelto de carbón activado, que fija, por ejemplo, el cloro y las impurezas orgánicas y elimina los sabores y olores desagradables. El agua sólo fluye alrededor del granulado, sobre el que se depositan las sustancias orgánicas, razón por la cual hay que cambiar el filtro después de un determinado número de litros, porque los contaminantes son devueltos al agua cuando el granulado se sobresatura. Los modelos con intercambiador de iones de resina plástica también reducen la dureza del agua, es decir, aglutinan la cal (calcio y magnesio) con restricciones. El objetivo principal de los filtros de jarra de mesa es eliminar las alteraciones de sabor y olor y la dureza del agua para que, por ejemplo, el té u otras bebidas calientes sepan mejor. El filtro jarra no convence ni por su aspecto - al final es un trasto feo de plástico en la cocina o el comedor - ni por la retención de contaminantes. Básicamente si los filtros tipo jarra de mesa son capaces de reducir la dureza del agua. También reducen los metales pesados, el cloro y algunos pesticidas del agua. Pero nadie sabe los índices de retención, que, si existieran, no suelen comunicarse. No se habla mucho de que a los metales pesados se filtran sólo parcialmente. Tampoco se habla mucho de la capacidad declinante con los dias de uso hacía ciertos contaminantes y sustancias como la cal. Los microplásticos, los residuos farmacéuticos y las hormonas no se retienen en absoluto en las jarras filtro de mesa.

Los filtros de jarra tienen una fuerte tendencia a la contaminación, sobre todo si el filtro no se utiliza durante un largo periodo de tiempo o el agua está a temperatura ambiente en el recipiente, los microorganismos pueden multiplicarse rápidamente. Por este motivo, el granulado de carbón activado se suele mezclar con desinfectantes (como compuestos de plata), pero éstos también se devuelven al agua en pequeñas cantidades.

Además, la capacidad de absorción del granulado de carbón activado de un cartucho es limitada y se agota después de unos 100-150 litros. Si el cartucho filtrante no se cambia a tiempo, los contaminantes previamente ligados pueden disolverse de nuevo y liberarse al agua en forma concentrada. Esto se denomina sangrado o rotura del filtro.

En 2015, la organización alemana de consumidores "Stiftung Warentest" probó en un test comparativo nueve filtros de jarras de mesa y llegó a la conclusión: "Filtros de agua a prueba: ninguno filtra bien". También se criticó que faltaban datos concretos sobre el rendimiento.

Por las razones explicadas anteriormente, nos encontramos ante la disyuntiva de elegir entre un sistema de ósmosis inversa y una solución de filtros a base de carbón activo en bloque.

Osmosis inversa – pros y contras

Los sistemas de ósmosis inversa utilizan la presión para forzar el agua a través de pequeños poros y crear "agua pura". Los productos químicos, las bacterias y los minerales ya no pueden atravesar esta membrana semipermeable. La tecnología está copiada de las paredes celulares. Los sistemas de ósmosis inversa sólo dejan pasar las pequeñas molécelulas de agua. La membrana no deja pasar practicamente nada excepto el H₂O puro, porque todo el resto no cabe por sus poros: La cal, el cloro, las bacterias, los nitratos y los virus. Filtra herbicidas, fungicidas, amianto y los residuos de medicamentos y otras sustancias tóxicas del agua. En todo eso el ósmosis inversa es invencible. Entonces todo bién ¿no? ¿Que podría haber de inconvenientes?

Primero: Tanto la compra como el mantenimiento de un sistema de ósmosis inversa son relativamente caros. La instalación inicial de un sistema de ósmosis inversa, si no se conforma con productos baratos del Lejano Oriente, puede costar fácilmente entre 250 y 500 Euros. Si quieren, hay de 2000. La instalacion por un profesional se lleva más dinero encima. Aunque es posible para un manitas de instalar el sistema el mismo, la experiencia demuestra que en el 95% de los casos se pide la ayuda de profesionales de la fontanería.

Segundo: La producción de agua potable mediante un sistema de ósmosis inversa requiere no sólo tiempo, sino también una cantidad relativamente grande de agua. Para evitar que las sustancias extrañas filtradas por la membrana se depositen en la capa exterior de la membrana y la obstruyan, hay que eliminarlas con agua de enjuague adicional. Con los sistemas de ósmosis convencionales, esto se traduce en hasta 8 litros de aguas residuales por cada litro de agua potable filtrada.

Tercero: No hay que descuidar el mantenimiento. Los distintos filtros (en la mayoría de los casos tres pre-filtros y uno o dos post-filtros y la membrana de ósmosis inversa, el corazón del sistema) deben sustituirse según distintos calendarios. Los filtros una o dos veces al año, la membrana después de unos  2 años. Los costes realistas son de 80 euros al año para los filtros y de unos 100 euros cada 2 años para la membrana.

Cuatro: El sistema de ósmosis inversa con sus filtros y el depósito de almacenamiento es voluminoso. Normalmente se coloca en la cocina, en el armario que hay debajo del fregadero. Por desgracia, se pierde mucho espacio de almacenamiento.

Quinto: Un sistema de ósmosis inversa también tiene un riesgo de contaminación. Un fóco es el depósito de almacenamiento. Pero sin este depósito sólo hay goteo si no se invierte en un sistema como "flujo directo" que funciona sin depósito pero al mismo tiempo "come" mucha capacidad del filtro. El resto de los componentes de este sistema, sobre todo los distintos filtros, también pueden verse afectados por contaminación. Ni siquiera se puede excluir que la membrana de ósmosis se contamine a largo plazo. Hay que tener en cuenta que en el pasado, las láminas semipermeables se fabricaban con materiales naturales como vejigas de cerdo y láminas de caucho. Hoy en día, sin embargo, se utilizan películas de plástico, que pueden liberar diminutas partículas de plástico en el agua potable durante su uso.

Sexto: La mayoría de los sistemas de ósmosis inversa tienen un grifo separado para que el agua filtrada no pueda entrar en contacto con el agua del grifo sin filtrar. Para ello, el segundo grifo suministrado se fija al fregadero junto al grifo normal. Esto requiere taladrar un agujero adicional en el fregadero para el segundo grifo, lo que ha disuadido a muchas personas de instalar un sistema de ósmosis inversa. Se pueden evitar estos taladros adicionales con un grifo de agua de 3 vías, quiere decir el mismo grifo tiene dos salidas diferentes. Sin embargo, esto cuesta entre 50 euros (sin marca) y 350 euros (con marca de calidad) más los gastos de instalación. También hay soluciones bastante antiestéticas, en las que se coloca un filtro de arriba en la encimera connectado al extremo del grifo de agua mediante un latiguillo.

En resumen, la ósmosis inversa es muy eficaz en cuanto a purificar el agua potable. Elimina hasta un 99% de las sustancias del agua y un 95% de sales y practicamente sólo deja pasar las pequeñas moléculas de agua. Pero la mayor fortaleza de este método es probablemente también su mayor debilidad. Los sistemas de ósmosis inversa suelen eliminar lo bueno con lo malo. El resultado es agua purísima, pero sin estructura y sin minerales vitales como el magnesio y el zinc, es decir agua muerta. La presión con la que se fuerza el agua a través de la membrana destruye desgraciadamente las estructuras naturales del agua. A nivel energético, el agua sufre muchísimo,  una de las razones por las que cada vez más fabricantes de ósmosis recurren a diversos métodos de energización tras el proceso de filtrado.

La supuesta ventaja de que las sales disueltas y la cal se filtran del agua resulta ser una desventaja, ya que el valor del pH se desplaza aproximadamente de 1 a 1,5 puntos hacia el rango ácido. Por eso muchos perciben el agua de ósmosis amarga, vacía o agresiva. El agua desmineralizada también provoca pérdidas considerables de todos los elementos esenciales de alimentos como verduras, carne y cereales durante la cocción. Estas pérdidas pueden alcanzar el 60% en el caso del magnesio y el calcio, el 66% en el del cobre, el 70% en el del manganeso y el 86% en el del cobalto.

Carbón activado en bloque sinterizado

Para la mayoria de los hogares un filtro de carbón activado para la tubería de agua es una buena elección porque combina varias ventajas: Los productos filtrantes son baratos en comparación con sistemas de filtrado como el ósmosis inversa y ofrecen una gran eficacia. Los filtros de agua de carbón activado en monobloque ofrecen excelentes propiedades de filtrado para el tratamiento del agua potable. Estos filtros difieren significativamente en su rendimiento de filtración de los filtros fabricados con granulado de carbón activado. El carbón activado en bloque sinterizado es el carbón activado de mayor calidad y eficacia disponible en el mercado. Este tipo encuentra en los filtros de Alb ACTIVE y ACTIVE Plus+. Estos filtros tienen una enorme capacidad para absorber contaminantes. El agua tiene que traspasar el bloque de carbón activado y sinterizado. En el proceso de sinterización, el carbón activado en bloque se cuece a altas temperaturas y además se comprime a gran presión. Esto comprime adicionalmente los poros del bloque de carbón activado y maximiza el rendimiento del filtro. Pueden filtrar microplásticos, hormonas, bacterias, gérmenes, legionela y determinados metales pesados del agua en un 99% aproximadamente y eliminar olores molestos o sabores desagradables. Una vez ligadas, las sustancias permanecen permanentemente adheridas al bloque de carbón activado. Dentro del periodo de uso recomendado, practicamente no hay riesgo de recontaminación. Los buenos filtros de carbón activo se producen a partir de vegetales y se caracterizan por una baja proporción de agentes aglutinantes. Alb Filter también produce sus cartuchos a partir de la materia prima orgánica renovable lignina.

El carbón activo sinterizado en bloque, además de su alto efecto adsorbente,  conserva los minerales vitales y oligoelementos en el agua. Entre ellas se encuentran minerales que son importantes para el cuerpo humano, una razón decisiva por la que los filtros de agua con carbón activado son muy adecuados para el hogar y para filtrar agua potable.

En caso de requisitos especiales, por ejemplo la necesidad de un filtrado extremadamente fiable de virus y bacterias o al utilizar agua altamente contaminada, es aconsejable la combinación con un filtro de fibra hueca como el NANO. Protege certificadamente de esporas, bacterias y gérmenes de hasta 0,1 µm. Pero en el hogar normalmente esto no es necesario, ya que para el filtrado del agua suministrada de la red un filtro de carbón activo sinterizado en bloque es suficiente.

Mira lo que dice Josep Pàmies sobre los filtros de agua

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